Primero que nada muy buenas tardes a todos. Voy a ser extremadamente breve porque veo que las exposiciones que se han hecho hasta ahora, son muy sólidas.
En primer lugar quiero dar un sentido agradecimiento por la participación de ustedes en este evento, porque participar en este tipo de temas con entusiasmo es bastante difícil. Temas donde la claridad sobre lo que se ha hecho, o sobre lo que se está haciendo, o sobre lo que se podría hacer, no existe, si no que todo es relativo; y siempre, es muy difícil, a pesar de ser un profesional experto en el caso de la mayoría de ustedes, tomarse el tiempo para hacer un alto en el camino y hacer un balance de lo que se necesita, un viaje adelante para ver si podemos seguir avanzando.
Entonces, yo a nombre de toda la Subdere, quiero agradecerles su participación. Agradecerles, además, porque estamos en un momento particular donde la mayoría de las cosas que se dicen es que sólo debemos concentrarnos en enfrentar la crisis, ¡que por cierto hay que hacer y lo estamos haciendo por la mayor eficiencia y eficacia que podemos!
Este es un proceso que empieza hoy, se ha extendido toda una mañana, y además tiene un programa de trabajo que abarcará los próximos 3 meses para discutir temas que no tienen que ver con la urgencia. Yo quiero decir que efectivamente hemos tomado esta decisión de discutir, a pesar de la crisis y de que la propia Subdere está concentrada -en una parte importante de su tiempo- en contribuir a disminuir los impactos que produce la crisis internacional en el país, en particular en el empleo.
Hemos tomado esta actitud y este riesgo, no porque seamos demasiado intelectuales, si no porque tenemos un cierto principio práctico que proviene de la experiencia de todas las intervenciones que uno quiere hacer en un país. Cuando en el ámbito que sea, se prueba que ciertas medidas son o no eficientes en el momento de la crisis, es fácil hacer un balance de lo que uno ha hecho o de lo que uno está haciendo cuando vienen momentos de normalidad. Por el contrario, no es fácil cuando entramos en época de crisis. Por lo mismo creo que a pesar de las turbulencias económicas, este tiempo de reflexión nos da la oportunidad de efectivamente hacer un balance de estos últimos 18 o 20 años de descentralización, de lo que estamos haciendo actualmente en un período que casi podría verse como un laboratorio.
Lo segundo. A ver si me permiten un pequeño paréntesis: creo que a pesar de la fuerte iniciativa y del esfuerzo, cometimos un error al ordenar el panel de una manera inadecuada.
Debiéramos haber puesto primero a nuestro presidente de la Conarede para mirar estos procesos de forma más utópica, a pesar de que no sé si existen muchos "weberianos" en Chile -eso habría que determinarlos-.
En segundo lugar, a nuestro Intendente que le toca lidiar con la realidad de una región; y, en tercer lugar, a nuestro Diputado Becker porque nos mostró descarnadamente la realidad. Entonces debiéramos haber partido de lo más utópico, después haber evaluado los aspectos prácticos como muy bien lo hizo el Intendente Tohá, y después hacer el aterrizaje forzoso de este tipo de procesos como lo graficó nuestro Diputado Becker.
Ahora, lo segundo que quería decir, es que todos los que están aquí y lo demostraron nuestro panelistas, tienen suficiente conocimiento y creo que mucho más que el que yo tengo, sobre los procesos de descentralización que se han vivido en Chile en los últimos 19 años. Por lo tanto, yo no me voy a dar el lujo de repetir ninguna de esas cosas que ya se han dicho (de los balances, de las iniciativas legales). Lo único que quiero resaltar, independiente de su mirada más global, es que uno al menos debiera hacer un auto reconocimiento, como país y como personas interesadas, de que hemos llevado adelante este tipo de proceso a pesar de todas las dificultades que se describen.
En Chile no somos personas que nos andemos auto felicitando, eso no es parte de nuestra cultura, pero yo creo que hay que reconocer con una mirada de los últimos 20 años, que si se puede hacer descentralización, probablemente no como uno quiere, pero se puede. Y ello no es menor porque de esta experiencia histórica, pese a ser un período corto, uno puede sacar algunas conclusiones de métodos para el futuro.
Otro punto que quiero relevar, tal como lo dijeron los panelistas, es que los procesos sociales como cualquier otro tipo de procesos requiere condiciones de contexto, y hay que reconocer y valorar que en Chile los últimos 20 años está situación de contexto ha sido más verídica de lo que uno podría suponer. No se pueden gatillar modificaciones sociales o de otro tipo cuando resulta que un país está preocupado de la supervivencia de los ciudadanos, y eso pasa a ser la preocupación central. Es muy difícil abordar problemas de descentralización cuando el Producto Interno Bruto de un país es bajo; cuando la conectividad es menor; cuando la estructura física en general es poca; cuando la atención en salud es precaria; cuando la educación tiene dificultades que van más allá del período natural de un país; y yo creo que así como tenemos que tener en cuenta que se puede más, también es justo tener en cuenta lo que se ha hecho, y que ha permitido que nuestro país tenga tiempo y posibilidades de preocuparse de temas tan fundamentales como éstos.
Si este país fuera un país que no tuviese carreteras, que no tuviera conectividad, que no tuviera la estructura mínima de un país para poder enfrentar esta etapa de desarrollo, sería muy difícil que nosotros pudiéramos hacer este seminario, y discutir sobre estos temas. Yo creo que ahí también hay que hacer un segundo balance: no es baladí el hecho de que en estos años, se haya podido, por ejemplo, generar un 85% de cobertura de agua potable que el año 90 era del 8% ; que del 0,1% de la población que portaba celulares en el 2000 hoy estemos casi en el 100%, lo que cualquier otro país quisiera. Entonces, más allá del balance legal, académico, intelectual que podemos hacer del proceso de descentralización, también tenemos que hacer una cierta evaluación de las condiciones de contexto que nos han permitido que esto lo lleváramos adelante.
Lo tercero es que nosotros tenemos una convicción, una convicción matriz diría yo, que creemos efectivamente como se dice aquí, que la única manera de enfrentar los desafíos del desarrollo futuro de nuestro país, es con descentralización. Si no hacemos este esfuerzo el país en algún minuto se transforma en inviable, y desafortunadamente, en el minuto en que uno puede evaluar en términos prácticos que estamos en una situación de inviabilidad, ya lo único que hay que hacer es contar las pérdidas. Es que no se pueden hacer mil proyectos de ley, mil implementaciones administrativas, que permitan salir de ese atolladero, cuando los países empiezan períodos de declive, así es muy difícil que puedan construir procesos distintos, salvo notadas excepciones.
Pero al comenzar nos hicimos una pregunta y es que a pesar de las tareas cotidianas en inversión, ¿podemos hacer este balance y proyectar? Sí, nosotros pensamos que podemos. Aparte que lo necesitamos, podemos. No obstante, necesitamos hacer un segundo esfuerzo como es asumir ciertas realidades, por que si no, no hay cómo. Perdónenme, yo no vengo del mundo académico, sino del mundo de la política y creo que el problema de la descentralización en Chile es un problema esencialmente político, no un problema técnico. El problema político al que me refiero, no sólo en Chile sino en el mundo, consiste en una sola cosa: en quién controla el poder. Por ello, lo que tenemos que ver, ya que sabemos que necesitamos la descentralización para el desarrollo del país, es si tenemos el espíritu de hacer este esfuerzo en todos los ámbitos. Como el problema es político tenemos que buscar métodos, como se hace habitualmente en la política, para resolver esto, porque si no, o vamos a avanzar poco o no vamos a avanzar. Es decir, nosotros tenemos que asumir ciertas realidades y vamos a poder reenviar políticas concretas, digámoslo, no categorías analíticas ni mucho menos.
El poder consiste en una cosa súper simple: que haya una unidad donde está inserto el desarrollo del mundo actual que se llaman estados nacionales o gobiernos, que tienen capacidad de coalición sobre el ethos. El día en que el gobierno central no tenga la capacidad de coalición sobre una unidad territorial en Chile, sea que una región deja de estar en la categoría de Estado nación, de inmediato (porque siempre hay alguien que tiene que controlar el poder) se pierde ese poder de unidades territoriales y lo que opera habitualmente es que otro país ordena ese territorio. Esa es una realidad que la historia refleja dramáticamente.
Lo segundo es que ese control del poder no sólo depende de la capacidad coercitiva que se tenga, sino que además depende de que haya ciudadanos en los territorios subnacionales que estén más o menos dispuestos a aceptar eso. Hay por lo menos experiencias en que hay gente que no lo acepta, sea comunalmente, regionalmente, zonalmente o de algún territorio específico.
Y lo tercero, cuando uno tiene poder y es capaz de controlar otras unidades territoriales extraordinarias menores, y hay gente que acepta más o menos ese control, se requiere que el Estado central tenga la capacidad de satisfacer las necesidades de la gente; y que lo haga mejor que una unidad territorial pequeña, es la forma como se han resuelto históricamente este tipo de problemas acá. Hay dos vías para resolver los conflictos, tanto en Chile como en el mundo: la crisis o la negociación. La primera ha significado guerras en concreto, guerras civiles o guerras entre países.
Como provengo del mundo de la política, no creo que sea predecible que en Chile una crisis permita resolver los problemas de la descentralización, no creo que haya gente disponible para eso, tampoco lo sugeriría como método. Por lo tanto, aprovechando esta experiencia de los últimos 20 años, creo que lo que tenemos que hacer, es ver cómo asumiendo estas realidades construimos un esquema que permita articular el conjunto de planteamientos, problemas y dificultades por la vía de la negociación. Y desde ese punto de vista, si es aceptado -que por cierto no faltará alguien que dirá vamos a una guerra y tratemos de resolver independizando el territorio-, para que haya descentralización real y rápida, la única manera es construir un esquema de negociación.
Hemos dicho esto, respecto a la idea de construir un cierto acuerdo nacional. Se ve que hay objetivos comunes entre las fuerza políticas, entre los que miran la realidad desde el ámbito académico, o desde el ámbito más práctico. Entonces construyamos un acuerdo nacional, hagamos un esfuerzo, que tenga la particularidad de especificar en lo que estamos de acuerdo o en lo que podemos estar de acuerdo, y que establezca en qué etapa de desarrollo estamos. Porque muchas veces pasan cosas que a mi me sorprenden, y es que la gente habla de lo mismo pero en otro idioma -yo acudo a mis orígenes étnicos y algo sé de eso, porque entre los árabes no se entienden porque hablan idiomas distintos-. Aunque no estoy diciendo que todos hablen árabe, hay conceptos distintos y cuando no se logra establecer en la comunicación conceptos comunes es muy difícil ponerse de acuerdo. Por eso, en este gran acuerdo Nacional no sólo tiene que haber consensos, todos los posibles para avanzar, sino que también necesitamos establecer con nitidez los tres acuerdos, porque ello es lo único que nos va a permitir posteriormente poder dar otro paso.
Las evaluaciones tienen que ser en cosas comunes. Desde ese punto de vista, y por ello le hemos puesto el nombre a este seminario que se inicia hoy día, es que para poder construir ese acuerdo nacional, a nuestro juicio, tenemos que ser básicamente tres cosas o cuatro cosas.
La primera, asumir, efectivamente la gradualidad como principio y como método, y acordarlo de esa manera. Si no se hace tiene el problema que después no se puede evaluar porque hay algunos, que les gusta más rápido, y a otros les gusta más lento, entonces hay que asumir la gradualidad como método.
Lo segundo, es que no podemos dejar de lado el impacto que produce la globalización en nuestro país, además de sacar conclusiones y hacer referencias a la actual crisis. Cuando no hay crisis, también se producen fenómenos que no siempre quedan bien expresados, como son los movimientos migratorios internos, ya que no pueden generar procesos de descentralización en determinados subterritorios si esos mismos en un plazo de 5 a 10 años van a terminar completamente despoblados. Entonces no se puede generar conectividad, y la globalización produce efectos en los procesos de descentralización que terminan en casos dramáticos. Acá se ponía un ejemplo, respecto a la distribución de inversión regional: cómo una empresa extranjera que va a estar 20 años en un país, un período corto, que invierte miles de millones de dólares y modifica la realidad de esta región en uno o dos años, no sólo porque atrae capacidades profesionales de otras regiones o de otros países. Se producen, entonces, fenómenos que nosotros tenemos poco medidos, aunque no nos han impactado como ha sucedido en las realidades de los gobiernos norteamericanos, con las migraciones extranjeras que entran a suplir determinadas áreas. Por lo mismo, tenemos la obligación de abrir un espacio de debate lo más serio posible, lo más informado posible, lo más contundente posible, que permita efectivamente medir esa actitud, los efectos que produce la globalización no sólo en términos puntuales, sino también en términos de mediano plazo.
Lo tercero que hay que asumir, de una vez por todas, para poder llevar con algunas posibilidades de éxito este proceso, y como bien dice el nombre del seminario, la institucionalidad. Nosotros como institución, por como nos toca trabajar en el país, nos encontramos con una cosa que es dramática, Chile es un país en términos legales, técnicos y administrativos completamente homogéneo: la ley es única para todos, la normativa técnica es completamente homogénea y la normativa administrativa también. Y aplicamos todo eso a una realidad completamente heterogénea, si no destrabamos eso no sacamos nada con tener grandes análisis o voluntad política, porque no hay cómo arreglar los problemas. Eso sería como si a alguien mañana se le ocurriera hacer un programa educativo, donde a los niños de 5º básico les enseñaran ecuaciones diferenciales, porque los procesos de aprendizaje no son así. Hay mallas curriculares homogéneas para realidades heterogéneas, eso no se hace en ningún campo ni productivo ni de otro rubro, pero en Chile se hace. En Chile tenemos todo, una súper estructura que ordena al país, homogénea, y hacemos todos los días negocios para aplicarlas a entidades territoriales, entonces o arreglamos este problema o esto no hay como desenredarlo. Ya no basta decir "ya vamos hacer un acuerdo binacional, ya vamos a ser gradualistas, ya vamos a revisar cómo la globalización influye"& alguien bien decía aquí que los bancos y el sistema financiero no se manejan en Santiago, no se manejan en una comuna o en una región determinada, como decía nuestro Intendente que no se pueden pasar más de $50 millones, el centralismo no está sólo aquí, está en New York, en Londres, en Zurich. Aunque tuviéramos acuerdo sobre todos los puntos anteriores, y no en la heterogeneidad del país y cómo aplicamos todo un esquema, no sólo legal, administrativo y técnico sino que mental, no es posible resolver este problema. Por eso este seminario se llama así para dar cuenta de las realidades de todo tipo, no estamos hablando sólo de política, terrenal, económica o social sino que del conjunto que es Chile.
Eso, nosotros lo vivimos a diario: si queremos hacer una pequeña cancha para que los niños de una comuna aislada y rural donde quedan 900 personas ya que el resto se ha ido, tenemos que enviar una normativa técnica del Estado para las zonas más densas, entonces se demora dos meses en el proyecto, habitualmente como es comuna vulnerable hay que pedir un profesional externo, llevamos tres meses en el proyecto, después tres meses en tramitarlo, y como se acumula, terminamos de implementarlo en seis meses. Entonces no se puede arreglar el problema, yo no quiero latear con esto pero me parece fundamental decirlo, de lo contrario, nos estamos haciendo los tontos y solitarios. Hay que buscar una manera de que la normativa legal, técnica, administrativa en este campo, tengan niveles de flexibilización compatibles. ¿Ustedes sabían que en este país, en ninguna comuna se puede evaluar la construcción de un puente de más 40 metros? Hay que hacerlo en Santiago, ¿y si hay un puente que mide más de 41 metros? Son cosas raras que pasan. Este es el tercer punto que a nosotros nos parece fundamental llevar a cabo.
El cuarto punto es la gente. Esto no se puede hacer, y no quiero ser aquí representante de una corriente de opinión política determinada, pero esto no se hace sin la gente. No basta con el poder central, reflejado en el gobierno o en el parlamento, en instituciones académicas y varios otros esfuerzos, para modificar la vida. Hay que buscar un mecanismo que permita integrar a la gente en este proceso.
Y lo último que quiero decir, y con esto termino para no latear, es que también se requiere hacer ciertas modificaciones del lenguaje. Uno no puede convencer a la gente con puro lenguaje técnico. Nosotros hemos llegado al extremo de que hasta la persona más ignorante en Chile, que tiene niveles de escolaridad que no van más allá de tercero básico, y que vive en condiciones extremadamente precarias entiende perfectamente lo que es un RF, ¡qué a mi me costó aprenderlo! Le imponemos a la gente conceptos de descentralización usando nuestro lenguaje conceptual, la gente no puede sentirse convencida así, tampoco estoy hablando de una campaña de marketing, si no que estoy diciendo que tenemos que hacer un esfuerzo integral para poder llevar esto adelante.
La Subdere está en esto, quiere ayudar, quiere contribuir con su aporte, queremos que se incluyan los disensos y que se tengan en cuenta estos problemas; y que, podemos efectivamente trabajar sobre estos temas con este método y llevar adelante lo que el país necesita.
Muchas gracias.
MAYO 2009.
|