Quiero agradecer a todos los participantes porque con su amplia experiencia vamos a intentar hacer un diseño de nuestro sistema de intermediación laboral y de política públicas de empleo en que puedan participar activamente nuestras regiones y nuestras comunas.
Lo primero que me gustaría decir es que si bien Chile es un país pequeño, a lo largo de su historia ha demostrado que tiene una vocación de progreso y justicia social, y que tiene un compromiso muy ferviente con la libertad y con la defensa de los derechos humanos. Creo que siempre hemos desarrollado nuestro país teniendo como centro que la política y el estado de derecho son las herramientas principales para que nuestra gente tenga mejores condiciones de vida.
Lo segundo es que esta ocasión me parece una excelente oportunidad porque estamos viviendo un momento particular, no sólo como país sino que en todo el mundo. Hoy tenemos una de las peores recesiones económicas de las últimas décadas y esto no sólo ha significado uno de los mayores desplomes bursátiles, sino que puede implicar en el corto y mediano plazo, uno de los mayores desplomes sociales. Esto puede hacer que mucha gente sea arrojada al desempleo, a la pobreza y al hambre. El otro día leí un informe que decía que este año al menos morirían 30 millones de niños en el mundo, es decir esta crisis no sólo afecta a los adultos, sino que termina afectando a seres tan indefensos como los niños.
Lo que ha producido este desplome y sus consecuencias de carácter social, es que ha imperado en el mundo una cierta visión de cómo conducir nuestra economía, dominada por el mercado como regidor de nuestro destino, con una desregulación creciente, con mercados poco transparentes, con economías donde sólo la codicia y especulación han sido sus principales ejes.
Nosotros hemos tratado de trabajar durante todos estos años por intentar ir en contra de esa corriente, tratando de producir un balance entre lo que es el Estado, el mercado y la sociedad. En particular el gobierno de Michelle Bachelet ha hecho un tremendo esfuerzo por estabilizar el sistema financiero, por dinamizar la economía, por fortalecer la protección social, e intentar asegurar un desarrollo sustentable para el país. Esta es una visión distinta a la que ha imperado hasta ahora, más cercana a lo público, que señala que la gente debe estar primero, por eso me parece que esta reunión es importante, porque la crisis por un lado y el desarrollo futuro por el otro, no se pueden enfrentar dejando de lado a la gente y los trabajadores.
Y lo tercero porque me imagino que en el debate del día hay que poner algunos datos que permitan contextualizar lo que es nuestro país. Es extremadamente relevante tener en consideración dos cosas de nuestro Chile.
El primer factor a considerar es que somos extremadamente centralista, y no sólo me refiero al nivel nacional sino que también al regional, porque no sólo Santiago ejerce una fuerza sobre el conjunto de las regiones y las comunas, sino que además las propias capitales regionales concentran una cantidad muy importante frente al resto de sus territorios.
Me parece esto muy relevante porque tenemos un problema básico que incidirá mucho en las políticas que se ejecuten desde el ministerio del Trabajo para construir un acceso más equitativo en las fuentes laborales en las regiones. Es que tenemos un país extremadamente homógeneo desde el punto de vista de su normativa legal y técnica, y un país extremadamente heterógeneo a nivel territorial. Entonces, el conjunto de normas que operan en Chile no siempre es posible aplicarlas a nivel territorial porque el desbalance es demasiado brutal.
Permítanme sólo un par de ejemplos: un tercio de la población nacional está en la Región Metropolitana, 5 millones de 15 millones de chilenos; sólo 29 municipios de los 345 concentran el 50% de los ingresos del país; hay territorios que en los últimos siete u ocho años han aumentado su población en un 97% como la comuna de Maipú en Santiago, y otras que han decrecido su población como María Elena en 65%.
Tenemos problemas de migración no sólo poblacional, sino que también laboral, dentro del país que es muy relevante: del total de la población laboral activa de Antofagasta un 70% proviene de otras regiones. Y quizás uno de los datos más dramáticos para poder implementar políticas públicas a nivel del Ministerio del Trabajo, es que el 20% de todos nuestros funcionarios municipales tienen título profesional, ¡hay municipios donde la persona con más experiencia profesional o preparación llega al nivel de una secretaria!, no hay ingenieros, no hay abogados, no hay constructores civiles, ni médicos. O sea hay un nivel de heterogeneidad territorial que hace muy difícil seguir aplicando estas políticas que habitualmente las diseñamos homogéneamente en el país.
Me parece que hay un segundo factor que es bueno tomar en cuenta pese a que hemos tratado de modificarlo en los últimos años. Habitualmente en Chile discutimos en política pública sobre las cosas y no sobre las personas. Por ejemplo: en Chile cuesta mucho discutir como arreglamos que un ciudadano pase de la orilla sur a la norte de un río, pero se discute sobre los puentes "si se construyen de hormigón o de madera", sin discutir sobre la gente. Este gobierno ha hecho un esfuerzo muy importante para que nuestra políticas públicas estén centradas en la gente y no en las cosas y eso es un segundo factor, no sé si cultural o no, al cual le tendremos que hacer frente para que efectivamente enfrentemos políticas de este tipo.
Para terminar, espero que de este seminario emerja efectivamente un documento robusto para poder intentar desarrollar políticas públicas tan necesarias para nuestro país, y lo único que pediría es que tengamos en cuenta nuestra realidad para así poderlas implementar en un futuro cercano.
Muchas gracias.
AGOSTO 2009.
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